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Me corresponde ahora intentar narrar mis ultimas historias vividas en Nueva Zelanda.
Me imagino que son pocos los que alguna vez leeran estos nuevos posts, por no decir ninguno, y es que ya va mucho tiempo desde que este viaje se acabo, por lo que se pierde el interes de saber lo que ya ocurrio, sobre todo porque ya estoy de vuelta, por lo que pierde la gracia. Sin embargo, como una meta personal me obligue a tratar de terminar mis relatos ocurridos en Nueva Zelanda, como para cerrar un ciclo, y así, quien sabe en cuanto tiempo mas, comenzar con otro. En fin, aca va.
Les venia contando que habia vuelto a Auckland luego de recorrer la isla norte, y me habia instalado en un flat con sudamericanos sin ningun problema. A todo esto se suma mi problema del pasaporte, del cual nunca mas supe, pero que aun asi no fue tan grave al final.
Cuando recien llegue a Auckland durante esos dias, luego de haberme venido de Raglan directamente al aeropuerto de Auckland a despedirme de un amigo que volvia a tierras chilenas, mi idea era encontrar trabajo lo antes posible en la ciudad, junto con un alojamiento bueno. Fue asi como el mismo fin de semana que me di cuenta del extravio de mi pasaporte, decidi ir en busca de algun trabajo que me dignificara dentro de toda esa indignidad que significaba no haberme duchado hace dias, producto de estar durmiendo, comiendo y transportandome todo en el mismo lugar, mi van Mitsubishi que tanto de menos echo por estos dias.
Fue asi como parti recorriendo el sector de la marina del centro de Auckland, lugar donde se encuentran los mejores bares y restaurants de la ciudad. Me tomo media hora encontrar trabajo, y comence esa misma tarde lavando platos en Wildfire, una restaurant de churrascos brasileros, con carne a la espada servida por mozos vestidos a lo gaucho brasilero del sur de Brasil. Esa noche conoci en la misma cocina a chilenos y argentinos que trabajaban en el lugar. No paso mucho rato antes de darme cuanta que los sudamericanos eramos mayoria en la cocina de aquel restaurant, partiendo por un par de chefs brasileros obviamente, y seguido por los mozos que en su mayoria eran argentinos, junto con otros pocos chilenos tambien, y finalmente lavando platos otro par de chilenos mas sumado a otra argentina tambien.
La buena onda fluyo inmediatamente, y asi luego del trabajo fuimos todos a tomarnos unas cervezas acompañados de un par de canadienses y kiwis que completaban el staff del restaurant. Antes de aquello eso si pude darme esa bendita ducha tan deseada desde hace dias en el flat de mi compadre chileno que lavaba platos.
El problema fue el asunto de la perdida del pasaporte, que tenia la visa de trabajo adentro. Cuando mi jefe me la exigio antes de que empezara ese mismo dia a trabajar, le dije que la tenia en mi departamento y que no la llevaba conmigo en ese momento. Pero una vez terminado mi turno esa noche, al salir esa noche me la volvio a exigir para el dia siguiente, y que si no se la mostraba no podria trabajar. No me quedo mas remedio que sincerarme con el tipo este, y le conte mi historia del pasaporte. Por supuesto que me dijo que en ese caso no podia trabajar, pero que cuando encontrara mis documentos volviera para continuar con el lavado de platos.
Aquel mismo fin de semana encontre un flat recorriendo los principales supermercados, cibercafes y hostales de la ciudad, leyendo los cientos de diarios murales en busca de departamento. Pero no me cambiaria a este flat hasta la semana siguiente.
Luego de ese fin de semana me movi para recorrer el ultimo extremo norte de la isla, el cual no me tomo mas de tres dias, y del cual puse fotos en el penultimo post.
A la vuelta, y ya instalado en el flat tuve que empezar a moverme con lo del trabajo. El asunto del pasaporte no mejoraba y en esa codicion de ilegal, no podia trabajar en ningun lado, eso pensaba yo, hasta que vino la solucion. Resulta que Jean, el brasilero que vivia conmigo en el flat, no tenia visa de trabajo, era uno mas de los ilegales, claro que eso no fue impedimento para conseguir algo. El trabajaba nada mas y nada menos que en la construccion de obrero, mano de obra basica y barata. En la construccion no te exigian papeles de ningun tipo y era llegar y anotarse, asi que parti a la mañana siguiente de haber sabido esto a la constru para que me contrataran.
El unico requisito para quedar contratado era aprobar un test de prevencion de riesgos posterior a un curso de un dia de duracion. Una vez aprobado el curso deberias estar apto para saber reconocer situaciones riesgosas amenazantes, como reaccionar a estas amenazas, a quien acudir en el caso que se presentara alguna, que gritar si te ocurria, a quien culpar, y finalmente a quien cobrarle la indemnizacion.

Llegue entonces aquella mañana a la oficina, que no era mas que un galpon abierto repleto de maories y uno que otro hombre de tez algo menos morena. Identifique a la encargada dentro de todo el caos existente, que mas parecia encargado debido a su inconmensurable tamaño sumado a rasgos algo toscos para ser mujer y una voz carrasposa que delataban una larga amistad con el tabaco, y le indique mis intenciones. Tuve que esperar algo asi como 45 min para que llegara la van que nos llevaria al lugar donde el curso seria impartido. La espera me sirvio para conocer todo el "modus operandis" del lugar.
La compañia se dedica a contratar obreros, para que una vez que de las distintas obras dentro de la ciudad demandaran obreros para realizar trabajos basicos, estos fueran proporcionados por la mencionada compañia. Algo asi como funcionaba el tema de los temporeros en Blenheim. Llegas todas las mañanas al lugar de encuentro y te asignan un lugar de trabajo, luego te subes a las vans y te llevan a tu lugar. Al final del dia te pasan a buscar y te llevan de vuelta al punto de reunion. Igual para el siguiente dia.
El punto de encuentro entonces era este galpon grande, que contaba con un televisor, una mesa de pool, leche, te y cafe, todo hermosamente decorado con posters de mujeres provocadoras, que no tenian ningun reparo en mostrar toda su belleza exterior despojadas de todo tipo de ropas, pero con casco de seguridad en su lugar y maestrando algunas con llaves inglesas, sierras electricas para las mas intensas y aguerridas , sopletes para las fogozas, martillos para las provocativas, y hasta machetes para las mas exigentes. Todo esto me imagino era para la cosa motivacional que tanta importancia se le da en lo que es la direccion y sicologia empresarial, tan de moda por estos dias.
Finalmente, llego la van que nos llevaria al lugar de la evaluacion. Eramos 7 en total y al llegar a destino se sumaron 10 mas que venian de otras sucursales. No demore mucho en identificar a un brasilero que me pregunto en un ingles extraño si sabia que era lo que sucedia. Este brasilero, llamado Manuel y que venia de Minas Gerais, no tenia idea de la evaluacion , ya que no habia entendido un carajo de lo que le habian explicado previo a subirse a la van. Una vez que le pude explicar en un portuñol aun mas extraño su cara de preocupacion delataba un nerviosismo intenso, ya que si no era capaz de entender unas simples instrucciones, menos iba a entender lo explicado en el curso y aprobar el examen final.
Entramos todos a la sala de clases, nos sentamos y esperamos. Al rato llega un tipo de alrededor de 60 años, estatura mediana, canoso, obeso y de piel roja, bien roja. Este hombre por algun motivo desconocido llego enojado, y al final del dia se fue enojado.
Para introducirse no dijo a todos su nombre, sus años de experiencia en el tema y alguno que otro detalle sabroso de su vida. Este personaje habia estado en Vietnam. Si, era un veterano de guerra. Estuvo al mando de un escuadron de soldados, y contaba con mucho orgullo, que durante toda la pesadilla que duro la guerra, no perdio "not even a single man out there!!", asi es que no estaba dispuesto a perder a uno aca.
Este hombre estaba bastante obsesionado con el tema de la seguridad, tanto asi que hacia paralelos entre la guerra de Vietnam y "la guerra de la construccion". Para el cada uno de nosotros eramos "soldados", "and each one of the hazards in the construction field is a bloody vietnamese pointing a gun at you, mates!!".
Sumado a todo este discurso belico, el ex-soldado nos mostraba fotografias de algunas victimas de guerra (la de la construccion me refiero). Individuos con extremidades mutiladas por feroces herramientas en accidentes estupidos, otros azotados por caidas irresponsables producto de escaleras sin topes, clavos incrustados en manos y pies por un mal calculo o trabajos poco minuciosos, etc. Era tal el poder de las imagenes que muchos dejaron de mirar y otros comenzaron con arcadas sonoras, todo esto mientras nuestro instructor nos miraba con satisfaccion por el efecto producido con sus fotografias.
Manuel me miraba como pidiendo auxilio.
Para la hora de almuerzo hicimos un break, donde nos dieron sandwiches y jugos naturales gratis, ya que justo dentro de nuestro grupo de 17, uno de nosotros era el numero 10 mil que pasaba por este maldito lavado de cerebro, por lo que habia que celebrar. Llegaron altos ejecutivos de la compañia y representantes de otras, todo para sacarse fotos protocolares con el veterano de guerra y el prisionero numero 10 mil, que por suerte no fui yo, ni Manuel, todo esto mientras los demas de nuestro grupo aprovechaban de robarse los sanwiches que quedaban y se los metian en las mochilas, bolsos y hasta bolsillos.
La segunda parte del curso no se trato tanto de asustarnos, sino ya de que aprendieramos a identificar peligros, a controlarlos y a quien avisar ante la presencia de ellos. Luego de mas fotos, vino la parte del examen. Manuel transpiraba.
Por suerte el examen era de alternativas, la verdad bastante faciles, sobre todo por la ayuda del profe, que cuando leia las alternativas previo a que respondieramos acentuaba la voz en forma descarada en la correcta, como para no equivocarnos.
Al final Manuel saco 9 de 15 alternativaas correctas, y todo gracias al tipo del lado, al cual se le podia copiar facilmente como me lo confeso cuando ya nos volviamos en la van. Pese a todo hubo uno que no aprobo el curso, un maori que de seguro tenia algun retardo mental ya que babeaba constantemente y su primer inconveniente al tener el papel del examen ya en sus manos fue en donde y como escribir su nombre, para lo cual necesito la ayuda del veterano de Vietnam.

Luego de dar los resultados nos hizo pasar hacia adelante para atacarnos sorpresivamente con su camara fotografica para sacar la foto del carnet que nos serviria para trabajar en la construccion en cualquier obra de NZ, todo un lujo!!
Ya de obrero me toco hacer de todo.
En mi primer dia me mandaron a unos condominios que estaban construyendo cerca del centro de Auckland. La idea era ayudar en todo lo que significaba cavar y mover tierra de los jardines de cada una de las casas. Para esto, me prestaron una linda pala, botas y una carretilla. Tuvimos que sacar tierra de los estos jardines para luego emparejarla hasta que quedara listo para plantar pasto. La tierra removida la llevabamos en carretilla al camion estacionado en la mitad del condominio.
A este trabajo me mandaron solo a mi y a otro compañero, brasilero otra vez, llamado Carlos esta vez, que entendia mas de ingles que el nervioso Manuel. A nuestro cargo estaban solo dos personas tambien, 2 maories, padre e hijo que trabajaban hace un año juntos, cuando el hijo, de 17 años se salio del colegio, cosa muy comun por lo demas, y decidio trabajar con el padre para ganar dinero.
Este niño de 17 años media algo asi como metro noventa y pesaba tal vez 100 kilos, o quizas mas. Le gustaba la musica, y es por eso que trabajamos todo el dia con la radio del camion funcionando, donde a ratos la musica se perdia por el vozarron del maori este que cantando y bailando paleaba y paleaba, ocupando la pala de microfono cuando su extasis llegaba a su punto maximo.
Muy interesado por la ganja de mi pais me confeso que le gustaria viajar a Sudamerica para probarla y para ver que tal eran las mujeres tambien.
Me hablo mucho de los grupos de musica que sonaban en la radio y preguntaba tambien si se escuchaba lo mismo en Chile.
Luego de contarme toda la historia de 2pac y el atentado en su contra que, supuestamente, le costó la vida, que tal vez no estaba muerto, que las conspiraciones, y hasta algo sobre los extraterrestres, sumado al coro "That´s just the way it is, things will ever be the same", como creyendo que esas palabras eran suyas, el gigante maori se despidio de un apreton fuerte de manos, deseandome la mejor de las suertes. La van nos esperaba afuera, el dia laboral habia acabado.
Me imagino que son pocos los que alguna vez leeran estos nuevos posts, por no decir ninguno, y es que ya va mucho tiempo desde que este viaje se acabo, por lo que se pierde el interes de saber lo que ya ocurrio, sobre todo porque ya estoy de vuelta, por lo que pierde la gracia. Sin embargo, como una meta personal me obligue a tratar de terminar mis relatos ocurridos en Nueva Zelanda, como para cerrar un ciclo, y así, quien sabe en cuanto tiempo mas, comenzar con otro. En fin, aca va.
Les venia contando que habia vuelto a Auckland luego de recorrer la isla norte, y me habia instalado en un flat con sudamericanos sin ningun problema. A todo esto se suma mi problema del pasaporte, del cual nunca mas supe, pero que aun asi no fue tan grave al final.
Cuando recien llegue a Auckland durante esos dias, luego de haberme venido de Raglan directamente al aeropuerto de Auckland a despedirme de un amigo que volvia a tierras chilenas, mi idea era encontrar trabajo lo antes posible en la ciudad, junto con un alojamiento bueno. Fue asi como el mismo fin de semana que me di cuenta del extravio de mi pasaporte, decidi ir en busca de algun trabajo que me dignificara dentro de toda esa indignidad que significaba no haberme duchado hace dias, producto de estar durmiendo, comiendo y transportandome todo en el mismo lugar, mi van Mitsubishi que tanto de menos echo por estos dias.
Fue asi como parti recorriendo el sector de la marina del centro de Auckland, lugar donde se encuentran los mejores bares y restaurants de la ciudad. Me tomo media hora encontrar trabajo, y comence esa misma tarde lavando platos en Wildfire, una restaurant de churrascos brasileros, con carne a la espada servida por mozos vestidos a lo gaucho brasilero del sur de Brasil. Esa noche conoci en la misma cocina a chilenos y argentinos que trabajaban en el lugar. No paso mucho rato antes de darme cuanta que los sudamericanos eramos mayoria en la cocina de aquel restaurant, partiendo por un par de chefs brasileros obviamente, y seguido por los mozos que en su mayoria eran argentinos, junto con otros pocos chilenos tambien, y finalmente lavando platos otro par de chilenos mas sumado a otra argentina tambien.
La buena onda fluyo inmediatamente, y asi luego del trabajo fuimos todos a tomarnos unas cervezas acompañados de un par de canadienses y kiwis que completaban el staff del restaurant. Antes de aquello eso si pude darme esa bendita ducha tan deseada desde hace dias en el flat de mi compadre chileno que lavaba platos.
El problema fue el asunto de la perdida del pasaporte, que tenia la visa de trabajo adentro. Cuando mi jefe me la exigio antes de que empezara ese mismo dia a trabajar, le dije que la tenia en mi departamento y que no la llevaba conmigo en ese momento. Pero una vez terminado mi turno esa noche, al salir esa noche me la volvio a exigir para el dia siguiente, y que si no se la mostraba no podria trabajar. No me quedo mas remedio que sincerarme con el tipo este, y le conte mi historia del pasaporte. Por supuesto que me dijo que en ese caso no podia trabajar, pero que cuando encontrara mis documentos volviera para continuar con el lavado de platos.
Aquel mismo fin de semana encontre un flat recorriendo los principales supermercados, cibercafes y hostales de la ciudad, leyendo los cientos de diarios murales en busca de departamento. Pero no me cambiaria a este flat hasta la semana siguiente.
Luego de ese fin de semana me movi para recorrer el ultimo extremo norte de la isla, el cual no me tomo mas de tres dias, y del cual puse fotos en el penultimo post.
A la vuelta, y ya instalado en el flat tuve que empezar a moverme con lo del trabajo. El asunto del pasaporte no mejoraba y en esa codicion de ilegal, no podia trabajar en ningun lado, eso pensaba yo, hasta que vino la solucion. Resulta que Jean, el brasilero que vivia conmigo en el flat, no tenia visa de trabajo, era uno mas de los ilegales, claro que eso no fue impedimento para conseguir algo. El trabajaba nada mas y nada menos que en la construccion de obrero, mano de obra basica y barata. En la construccion no te exigian papeles de ningun tipo y era llegar y anotarse, asi que parti a la mañana siguiente de haber sabido esto a la constru para que me contrataran.
El unico requisito para quedar contratado era aprobar un test de prevencion de riesgos posterior a un curso de un dia de duracion. Una vez aprobado el curso deberias estar apto para saber reconocer situaciones riesgosas amenazantes, como reaccionar a estas amenazas, a quien acudir en el caso que se presentara alguna, que gritar si te ocurria, a quien culpar, y finalmente a quien cobrarle la indemnizacion.

Llegue entonces aquella mañana a la oficina, que no era mas que un galpon abierto repleto de maories y uno que otro hombre de tez algo menos morena. Identifique a la encargada dentro de todo el caos existente, que mas parecia encargado debido a su inconmensurable tamaño sumado a rasgos algo toscos para ser mujer y una voz carrasposa que delataban una larga amistad con el tabaco, y le indique mis intenciones. Tuve que esperar algo asi como 45 min para que llegara la van que nos llevaria al lugar donde el curso seria impartido. La espera me sirvio para conocer todo el "modus operandis" del lugar.
La compañia se dedica a contratar obreros, para que una vez que de las distintas obras dentro de la ciudad demandaran obreros para realizar trabajos basicos, estos fueran proporcionados por la mencionada compañia. Algo asi como funcionaba el tema de los temporeros en Blenheim. Llegas todas las mañanas al lugar de encuentro y te asignan un lugar de trabajo, luego te subes a las vans y te llevan a tu lugar. Al final del dia te pasan a buscar y te llevan de vuelta al punto de reunion. Igual para el siguiente dia.
El punto de encuentro entonces era este galpon grande, que contaba con un televisor, una mesa de pool, leche, te y cafe, todo hermosamente decorado con posters de mujeres provocadoras, que no tenian ningun reparo en mostrar toda su belleza exterior despojadas de todo tipo de ropas, pero con casco de seguridad en su lugar y maestrando algunas con llaves inglesas, sierras electricas para las mas intensas y aguerridas , sopletes para las fogozas, martillos para las provocativas, y hasta machetes para las mas exigentes. Todo esto me imagino era para la cosa motivacional que tanta importancia se le da en lo que es la direccion y sicologia empresarial, tan de moda por estos dias.
Finalmente, llego la van que nos llevaria al lugar de la evaluacion. Eramos 7 en total y al llegar a destino se sumaron 10 mas que venian de otras sucursales. No demore mucho en identificar a un brasilero que me pregunto en un ingles extraño si sabia que era lo que sucedia. Este brasilero, llamado Manuel y que venia de Minas Gerais, no tenia idea de la evaluacion , ya que no habia entendido un carajo de lo que le habian explicado previo a subirse a la van. Una vez que le pude explicar en un portuñol aun mas extraño su cara de preocupacion delataba un nerviosismo intenso, ya que si no era capaz de entender unas simples instrucciones, menos iba a entender lo explicado en el curso y aprobar el examen final.
Entramos todos a la sala de clases, nos sentamos y esperamos. Al rato llega un tipo de alrededor de 60 años, estatura mediana, canoso, obeso y de piel roja, bien roja. Este hombre por algun motivo desconocido llego enojado, y al final del dia se fue enojado.
Para introducirse no dijo a todos su nombre, sus años de experiencia en el tema y alguno que otro detalle sabroso de su vida. Este personaje habia estado en Vietnam. Si, era un veterano de guerra. Estuvo al mando de un escuadron de soldados, y contaba con mucho orgullo, que durante toda la pesadilla que duro la guerra, no perdio "not even a single man out there!!", asi es que no estaba dispuesto a perder a uno aca.
Este hombre estaba bastante obsesionado con el tema de la seguridad, tanto asi que hacia paralelos entre la guerra de Vietnam y "la guerra de la construccion". Para el cada uno de nosotros eramos "soldados", "and each one of the hazards in the construction field is a bloody vietnamese pointing a gun at you, mates!!".
Sumado a todo este discurso belico, el ex-soldado nos mostraba fotografias de algunas victimas de guerra (la de la construccion me refiero). Individuos con extremidades mutiladas por feroces herramientas en accidentes estupidos, otros azotados por caidas irresponsables producto de escaleras sin topes, clavos incrustados en manos y pies por un mal calculo o trabajos poco minuciosos, etc. Era tal el poder de las imagenes que muchos dejaron de mirar y otros comenzaron con arcadas sonoras, todo esto mientras nuestro instructor nos miraba con satisfaccion por el efecto producido con sus fotografias.
Manuel me miraba como pidiendo auxilio.
Para la hora de almuerzo hicimos un break, donde nos dieron sandwiches y jugos naturales gratis, ya que justo dentro de nuestro grupo de 17, uno de nosotros era el numero 10 mil que pasaba por este maldito lavado de cerebro, por lo que habia que celebrar. Llegaron altos ejecutivos de la compañia y representantes de otras, todo para sacarse fotos protocolares con el veterano de guerra y el prisionero numero 10 mil, que por suerte no fui yo, ni Manuel, todo esto mientras los demas de nuestro grupo aprovechaban de robarse los sanwiches que quedaban y se los metian en las mochilas, bolsos y hasta bolsillos.
La segunda parte del curso no se trato tanto de asustarnos, sino ya de que aprendieramos a identificar peligros, a controlarlos y a quien avisar ante la presencia de ellos. Luego de mas fotos, vino la parte del examen. Manuel transpiraba.
Por suerte el examen era de alternativas, la verdad bastante faciles, sobre todo por la ayuda del profe, que cuando leia las alternativas previo a que respondieramos acentuaba la voz en forma descarada en la correcta, como para no equivocarnos.
Al final Manuel saco 9 de 15 alternativaas correctas, y todo gracias al tipo del lado, al cual se le podia copiar facilmente como me lo confeso cuando ya nos volviamos en la van. Pese a todo hubo uno que no aprobo el curso, un maori que de seguro tenia algun retardo mental ya que babeaba constantemente y su primer inconveniente al tener el papel del examen ya en sus manos fue en donde y como escribir su nombre, para lo cual necesito la ayuda del veterano de Vietnam.

Luego de dar los resultados nos hizo pasar hacia adelante para atacarnos sorpresivamente con su camara fotografica para sacar la foto del carnet que nos serviria para trabajar en la construccion en cualquier obra de NZ, todo un lujo!!
Ya de obrero me toco hacer de todo.
En mi primer dia me mandaron a unos condominios que estaban construyendo cerca del centro de Auckland. La idea era ayudar en todo lo que significaba cavar y mover tierra de los jardines de cada una de las casas. Para esto, me prestaron una linda pala, botas y una carretilla. Tuvimos que sacar tierra de los estos jardines para luego emparejarla hasta que quedara listo para plantar pasto. La tierra removida la llevabamos en carretilla al camion estacionado en la mitad del condominio.
A este trabajo me mandaron solo a mi y a otro compañero, brasilero otra vez, llamado Carlos esta vez, que entendia mas de ingles que el nervioso Manuel. A nuestro cargo estaban solo dos personas tambien, 2 maories, padre e hijo que trabajaban hace un año juntos, cuando el hijo, de 17 años se salio del colegio, cosa muy comun por lo demas, y decidio trabajar con el padre para ganar dinero.
Este niño de 17 años media algo asi como metro noventa y pesaba tal vez 100 kilos, o quizas mas. Le gustaba la musica, y es por eso que trabajamos todo el dia con la radio del camion funcionando, donde a ratos la musica se perdia por el vozarron del maori este que cantando y bailando paleaba y paleaba, ocupando la pala de microfono cuando su extasis llegaba a su punto maximo.
Muy interesado por la ganja de mi pais me confeso que le gustaria viajar a Sudamerica para probarla y para ver que tal eran las mujeres tambien.
Me hablo mucho de los grupos de musica que sonaban en la radio y preguntaba tambien si se escuchaba lo mismo en Chile.
Luego de contarme toda la historia de 2pac y el atentado en su contra que, supuestamente, le costó la vida, que tal vez no estaba muerto, que las conspiraciones, y hasta algo sobre los extraterrestres, sumado al coro "That´s just the way it is, things will ever be the same", como creyendo que esas palabras eran suyas, el gigante maori se despidio de un apreton fuerte de manos, deseandome la mejor de las suertes. La van nos esperaba afuera, el dia laboral habia acabado.

1 Comments:
wena nerco!!..me demoré en descubrir tu nuevo post, podrías haber avisado. Esta muy buena la historia, pero podrías haber puesto mas fotos, o por lo menos ojalá que algun dia me las muestres.
cuidate...nos estamos viendo!
byeeeeeeee
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Anonymous, at 10:37 AM
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